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sábado, 11 de septiembre de 2010

Allende, para siempre Allende: historia, sueños y esperanzas.

Crear una nueva sociedad en que los hombres puedan satisfacer sus necesidades materiales y espirituales, sin que ello signifique la explotación de otros hombres. (…) Que asegure a cada familia derechos, seguridades, libertades y esperanzas.


A 37 años del golpe de estado que acabó con el gobierno democráticamente electo de Salvador Allende en Chile, numerosos documentos han dejado al descubierto cómo la intervención estadounidense, a través de todos los medios posibles, interfirió en los asuntos internos de un país sudamericano para llevarlo a una dictadura.

Salvador Allende fue el primer presidente socialista en llegar a la más alta magistratura de un país occidental por la vía del sufragio.

Sin embargo, en el mundo polarizado por la guerra fría de los años 70 los cambios radicales llevados acabo en la nación sureña no fueron del agrado de rancios sectores que veían con profundo nerviosismo la perdida de todos sus privilegios.

Pero, quizás el más asustado fue Estados Unidos, lo que significó sumar un enemigo muy pesado a las aspiraciones del gobierno socialista.

De allí que el gobierno de Allende no superase los tres años y viviese en una crisis política que se fue acentuando a medida que sectores internos y externos llevaron a un golpe de estado sangriento que, liderado por Augusto Pinochet, llevó al país a 15 años de dictadura.

Pero, la historia de cómo Estados Unidos se convirtió en un formidable enemigo es ahora que se está conociendo con más detalles, por lo que se puede conocer la anatomía del derrocamiento de Allende.

La investigación periodística así como la desclasificación en Estados Unidos de documentos que registran órdenes de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y conversaciones del Secretario de Estado norteamericano para aquel momento, Henry Kissinger, dan imágenes de precisión de lo ocurrido.

En 1972 el columnista Jack Anderson sacó a la luz la participación de la Internacional Telephone and Telegraph Co. En la conspiración que preparó el golpe. La ITT, compañía telefónica que tenía grandes inversiones en Chile, incluía ofertas de un millón de dólares para los esfuerzos de la CIA tendientes a impedir que Allende ascendiera al mando.

En 1975, el informe del senado de Estados Unidos “Acción Clandestina en Chile 1963-1973” reveló la amplia intervención de este gobierno en la política chilena durante la década anterior al golpe militar del 11 de septiembre de 1973.

Fueron famosas las palabras de Henry Kissinger: “No veo por qué tenemos que quedarnos como espectadores y mirar cómo un país se vuelve comunista por la irresponsabilidad de su pueblo”

Se señala que el Presidente norteamericano para esos años, Richard Nixon, reunido con Henry Kissinger, entre otros funcionarios, expresó: “Hay que desestabilizar la economía del país”

Según la periodista Susana Rojas del medio digital chileno “El Periodista”, la desestabilización emprendida por la CIA abarcó diversos frentes que iban desde saturar los medios de comunicación con información alarmante, provocando pánico en la población, hasta el financiamiento total de prolongadas paralizaciones para acrecentar el clima de conmoción.

Afirma la periodista que para 1972 el clima que reinaba en el país estaba llegando a su punto más álgido. El odio gestado día a día se transformaba en huelgas, sabotaje y en un sin fin de acuerdos entre los golpistas extranjeros y nacionales.

Según Rojas, los rumores que circulaban incitaban a la gente a retirar sus ahorros de los bancos, y a desaparecer del mercado cuanto artículo existiera. En este escenario resultaba difícil imaginar que algo peor estaba por suceder.

El día 9 de octubre de 1972, Chile fue sorprendido por una huelga de transportistas.

La Confederación de Transporte presidida, según Rojas por uno de los dirigentes del grupo paramilitar de ultraderecha “Patria y Libertad”, León Villarín, y que reunía a 165 sindicatos de camioneros, con 40 mil miembros y 56 mil vehículos, decretó paro indefinido de actividades en todo el país.

La huelga, financiada desde EEUU e inserta dentro del denominado “Plan Septiembre”, buscaba, según los documentos desclasificados de la CIA, “poner en práctica una técnica que, bajo un contenido de masas, se basa en el gremialismo de los patrones y la resistencia civil de la burguesía”

El descontrol invadía al país y el gremio de transportistas se hacía más fuerte, se sumaron la Confederación del Comercio Detallista con un cierre casi total de sus locales, la Confederación de la pequeña industria y artesanado, las federaciones de estudiantes secundarios y universitarios entre otros.

Acorralado por los gremios y con el país en crisis, Allende buscó inédita en su mandato: juramentó un nuevo gabinete compuesto por tres miembros de las fuerzas armadas, entre ellos el comandante en jefe del Ejército, general Carlos Prats. Fue este el primer acercamiento de los militares al poder.

Para 1973 el gobierno de Allende se encontraba desgastado, y difícilmente podría resistir otro paro como el de octubre del 72. Sin embargo, vino y fue el detonante final.

Esta paralización, que fue histórica, producto de su fuerza y cohesión, fue la ante sala a la intervención de las fuerzas militares en Chile. Intervención que un 11 de septiembre de 1973 tomó la forma de un golpe de militar coordinado, sangriento y brutal.

Salvador Allende se quedaría con algunos de sus ministros en el Palacio de la Moneda, sede del gobierno en Chile y perdería la vida.

Al final, la labor de la CIA, el departamento de Estado norteamericano y grandes cantidades de dólares demostraron que, actuando coordinadamente, se puede poner contra la pared a un gobierno incómodo. Claro está, siempre será importante cómo se comportan los que están dentro del país.

PENSAMIENTOS


UNA NUEVA SOCIEDAD

“Crear una nueva sociedad en que los hombres puedan satisfacer sus necesidades materiales y espirituales, sin que ello signifique la explotación de otros hombres. (…) Que asegure a cada familia derechos, seguridades, libertades y esperanzas. (…) Una sociedad capaz de progreso continuado en lo material, en lo técnico y en lo científico. Y también capaz de asegurar a sus intelectuales y artistas las condiciones para expresar en sus obras un verdadero renacer cultural”.

PARTICIPACIÓN POPULAR ECONÓMICA Y POLÍTICA

“Tenemos y hemos tenido limitaciones que por suerte han sido superadas en gran parte. Por ejemplo, ahora se ha ampliado el plantel electoral, haciendo posible que voten los jóvenes desde los 18 años. Ahora, también la ley establece que votarán los analfabetos, con lo cual se está reconociendo que ser analfabeto no es un hecho voluntario…Es decir, se busca la forma para que en realidad sean las mayorías las que tengan una representación más autentica. (…) De ahí entonces que nosotros señalemos la participación masiva de los trabajadores en dos aspectos: en los centros de trabajo, lo cual significa la participación económica; y en el control de los centros políticos, vale decir, la participación política propiamente tal”.


LOS TRABAJADORES

”Tenemos que insistir que no sólo estamos luchando por una mayor participación, sino para dar a esta participación un sentido creador y conciente; no aceptaremos jamás que el trabajador sea considerado como un factor pasivo en el gran proceso de la tarea común. Al contrario, él es el motor, él es el dínamo, es la gran fuerza con que nosotros contamos para hacer posibles los cambios que requiere nuestra patria” “Los que viven de su trabajo tienen hoy en sus manos la dirección política del Estado. Suprema responsabilidad. La construcción del nuevo régimen social encuentra en la base, en el pueblo, su actor y su juez. Al Estado corresponde orientar, organizar, dirigir, pero de ninguna manera reemplazar la voluntad de los trabajadores, tanto en lo económico como en lo político, los trabajadores deben detentar el poder de decisión. Conseguirlo, será el triunfo de la revolución”


DERECHOS DE LAS MUJERES

“Lo dijimos muchas veces en campaña electoral: la mujer es mucho más explotada”. (…) “Hemos establecido igual salario para el hombre y la mujer, lo que antes no existía” (…) “¿De qué familia estamos hablando compañeros? ¿Es una familia real la que tiene la mujer campesina, la mujer de grandes sectores de trabajadores? No, no puede haber familia normal donde falta lo esencial para la existencia; no pueden asentarse el vínculo y el afecto cuando la mujer, joven todavía envejece prematuramente; cuando pasa las 24 horas del día desgreñada y sucia; cuando tiene que ir a acarrear el agua para el consumo elemental; cuando tiene en una pieza a 4 ó 6 personas…” (…) “Todos estos problemas, que tienen una raíz económica y social, que son la expresión de una moral corrupta, sólo pueden solucionarse cuando haya un cambio en el espíritu del hombre, que signifique respeto para la gran función y la delicada tarea humana que tiene la mujer”.


LIBERTADES POLÍTICAS

“Para nosotros, representantes de las fuerzas populares, las libertades políticas son una conquista, del pueblo en el penoso camino por su emancipación.” (…) “De ahí también nuestro respeto por la libertad de conciencia y de todos los credos.” (…) “Pero no seríamos revolucionarios si nos limitáramos a mantener las libertades políticas. El Gobierno de la Unidad Popular fortalecerá las libertades políticas. No basta con proclamarlas formalmente porque son entonces frustración o burla. Las haremos reales, tangibles y concretas, ejercitables en la medida que conquistemos la libertad económica. En consecuencia el Gobierno Popular inspira su política en una premisa artificialmente negada por algunos: la existencia de clases y sectores sociales con intereses antagónicos y excluyentes y la existencia de un nivel político desigual en el seno de una misma clase o sector”.


LIBERTADES SOCIALES

“Nuestro camino es instaurar las libertades sociales mediante el ejercicio de las libertades políticas, lo que requiere como base establecer la igualdad económica.” (…) “Una revolución simplemente política puede consumarse en pocas semanas. Una revolución social y económica exige años”.


CULTURA E IDENTIDAD

“América Latina está abocada a una nueva lucha, en busca de un proyecto nuevo para ella misma. Los líderes, conductores de las fuerzas populares, deben comprender cuán fundamental es emanciparnos de varios prejuicios, de dominios de clases, de hegemonías foráneas. Tenemos, sobre todo, revindicar nuestra cultura. Necesitamos hacer que brote de nuevo la capacidad creadora del hombre y la mujer de nuestra tierra. Ahora nos encontramos frente a una revolución tecnológica, con sus propias manifestaciones de dominación y de neocolonización, desde las nuevas formas de gestión las empresas multinacionales. En lucha contra esta realidad tenemos dos alternativas; la movilización refleja, es decir, la modernización refleja que algunos quieren imponernos como formulas de las viejas castas. Y la aceleración de la evolución, en la dirección latinoamericana, autónoma y propia, en forma profunda, sistemática y organizada, con un espíritu definido claramente en el pensamiento revolucionario, ¿Será posible que con medidas técnico-científicas y neomalthusianas podamos solucionar de verdad lo que ocurre en nuestras patrias? (…) El problema es organizarse de manera distinta, prepararse de manera diferente. Buscar, de acuerdo a la realidad de cada país, primero el camino y después la ancha avenida por donde pase el pueblo. Ayer luchaban hombres, hoy luchan las masas”.


PROTECCIÓN LEGAL

“Estamos dictando el reglamento de la Ley de Estados Antisociales. Estamos dispuestos a proteger a la población, a combatir al delito y al delincuente. Estamos dispuestos a defender a la juventud, y estamos dispuestos y decididos a impedir que la juventud sea desviada por marihuaneros, por toxicómanos, por traficantes. Hemos reclamado mil plazas de carabineros, para que vayan a las poblaciones. El congreso rechazó nuestra petición. Vamos a insistir. Necesitamos un retén de carabineros en cada población. Necesitamos cientos de carabineros en los límites cordilleranos. Necesitamos defender a Chile del contrabando y a la población de la delincuencia.”


LOS JÓVENES

“Y el año 73 debe ser también el año de la juventud. NO queremos tan sólo que la juventud salga a las calles con sus cantos. No queremos tan sólo a la juventud para que pinte letreros en las calle. No queremos tan sólo a la juventud con su presencia rebelde en sus gritos. Queremos darle a la juventud responsabilidad, que tome sus puestos de decisión, junto a nosotros.” (…) Juventud para ampliar sus centros de trabajo (…) que tenga abierto y sin limitaciones el gran proceso de instruirse y de cultivarse, con acceso a la cultura, haciendo deportes, gozando de la montaña y del mar, llenando las plazas de competencias.

Ya no somos un país estancado. No somos el país con desocupación sin esperanza y con una distribución del ingreso implacablemente desigual.

PRESIDENTE SALVADOR ALLENDE GOSSENS
21 DE MAYO DE 1972


Allende, para siempre Allende.


Allende, siempre Allende presente en la vida de Chile que a Pinochet manda al fondo del clóset donde se esconde a los fantasmas que no merecen alcanzar la paz de los sepulcros. Pinochet que un día como hoy, otro aciago 11 de septiembre, se alzara dando un golpe militar en Chile, asesinando a Allende y con él a la democracia.


En Chile, el gobierno pudo, aunque no debiera, haber reaccionado de manera distinta, en el caso de los mineros atrapados en una mina. Reaccionó, un gobierno de neoliberal y de derecha, como debe reaccionar quien alcanza de su pueblo tan gran encomienda.

Allende, siempre Allende presente en la vida de Chile que a Pinochet manda al fondo del clóset donde se esconde a los fantasmas que no merecen alcanzar la paz de los sepulcros. Pinochet que un día como hoy, otro aciago 11 de septiembre, se alzara dando un golpe militar en Chile, asesinando a Allende y con él a la democracia, reprimiendo a muchos miles de chilenos, ya está arrinconado para siempre donde se sepulta lo más lamentable de la historia de los países. Suertudos los chilenos que van a salir reforzados como pueblo al haber decidido un gobernante hacer lo correcto. No es tan difícil. Un hombre de bien hace lo que hizo el presidente chileno Sebastián Piñera. Ante la desgracia, actuar conmovido, aunque sea de cara a las televisoras que mandan la imagen crecida del mandatario que codo a codo con los familiares y amigos toma la decisión de salvar a sus compatriotas. Nada notable. Nada que agradecer. Gobernar bien es una obligación, no una gracia, por utilizar el único idioma que, quizá, entiende nuestro desgobierno.

Cumple con su deber Sebastián Piñera. Nada que agradecer. Pero todo que demandar cuando la situación se da a la inversa. Dentro de unos años nadie recordará, más que como la peor de las pesadillas mexicanas, a Fox y a Calderón. Allende, para siempre Allende, será recordado. Y muy probablemente, si modifica su actitud con el pueblo mapuche, lo mismo le sucederá a Piñera. En el peor de los casos, por su actitud de gobernante frente a la tragedia de las familias de los que no fueron condenados a una muerte siniestra. Lo que sí sucedió aquí, los mineros de Pasta de Conchos fueron condenados a una muerte horrenda por desgobernantes, a modo, de un imperio que los desprecia, quizá más aún de lo que los desprecia el pueblo mexicano condenado también a la muerte además de haber sido condenado a la miseria.

Notable es la diferencia entre el gobernante chileno y la caricatura mexicana de los que tan sólo en una década han hecho retroceder al país doscientos años.

Es inconcebible que hayan perdido hasta la noción del ridículo que obligan hacer al PAN en su conjunto, con cada montaje televisivo. Lo que los exhibe, además de como lo corruptos que son, como operados del cerebro, que ni eso pueden montar bien.
Ya se supo, ni modo, que por un incidente de tránsito y sin saber los policías de quién se trataba remitieron a “La Barbie” por portar armas prohibidas. Por eso lo entregaron, porque no supieron quién era. Dejémonos de chorradas. Nada de que por el cumplimiento del deber, etc. Eso aquí también ha desaparecido por completo. Y, como resulta que quien seguramente es doble agente de la DEA y capo del narcotráfico o sicario del mismo, al alimón, habiendo ya cumplido con la encomienda de cortar cabezas ya está harto y quiere irse, así se acuerda. Hoy en México hay que buscar a los capos más arriba. Y por eso el “arraigo” y las filtraciones de las declaraciones que, curiosamente, nada tienen que ver con altos mandos policiacos involucrados. Puras chorradas. Cuando, por lo mucho que decían que lo “buscaban”, en una cárcel de alta seguridad debería ya estar preso, a disposición de un juez y alegando lo que le conviniera como defensa, en tanto las muchas pruebas recabadas de antemano cumplían con la parte que al ministerio público le corresponde. Todo falso. Y además tan mal montado, que todo se les desgaja. Increíble, por otro lado, desde el primer momento debieron sugerirle, al menos, que pusiera cara de circunstancias, en lugar de reírse del jefe. México se ahoga en la sangre derramada de sus hijos y el desgobierno monta telenovelas con los pocos “grandes logros” de la policía mexicana. Una farsa lo de la lucha contra el narcotráfico. Una limpia de luchadores sociales y de trabajadores indeseables.

Allende se encuentra en la mina soplando a los mineros la necesidad de resistencia, en tanto, solidariamente, son salvados, por haberlo decidido así el gobierno chileno. Mientras nuestros héroes han sido convertidos, por el usurpador desgobernante, en un puñado de huesos sacados del mausoleo construido para ellos. Vaya diferencia notable. Chile celebra con el rescate a sus mineros. México otra vez, a partir de cero, tiene que empezar a luchar por construirse como nación soberana.


La verdadera muerte de un Presidente.



Gabriel García Márquez.


A la hora de la batalla final, con el país a merced de las fuerzas desencadenadas de la subversión, Salvador Allende continuó aferrado a la legalidad.

La contradicción más dramática de su vida fue ser al mismo tiempo, enemigo congénito de la violencia y revolucionario apasionado, y él creía haberla resuelto con la hipótesis de que las condiciones de Chile permitían una evolución pacífica hacia el socialismo dentro de la legalidad burguesa.

La experiencia le enseñó demasiado tarde que no se puede cambiar un sistema desde el gobierno, sino desde el poder.

Esa comprobación tardía debió ser la fuerza que lo impulsó a resistir hasta la muerte en los escombros en llamas de una casa que ni siquiera era la suya, una mansión sombría que un arquitecto italiano construyó para fábrica de dinero y terminó convertida en el refugio de un Presidente sin poder.

Resistió durante seis horas con una metralleta que le había regalado Fidel Castro y que fue la primera arma de fuego que Salvador Allende disparó jamás.

El periodista Augusto Olivares que resistió a su lado hasta el final, fue herido varias veces y murió desangrándose en la asistencia pública.

Hacia las cuatro de la tarde el general de división Javier Palacios, logró llegar hasta el segundo piso, con su ayudante el capitán Gallardo y un grupo de oficiales. Allí entre las falsas poltronas Luis XV y los floreros de Dragones Chinos y los cuadros de Rugendas del salón rojo, Salvador Allende los estaba esperando. Llevaba en la cabeza un casco de minero y estaba en mangas de camisa, sin corbata y con la ropa sucia de sangre. Tenía la metralleta en la mano.

Allende conocía al general Palacios. Pocos días antes le había dicho a Augusto Olivares que aquel era un hombre peligroso, que mantenía contactos estrechos con la Embajada de los EE.UU. Tan pronto como lo vio aparecer en la escalera, Allende le gritó: "Traidor", y lo hirió en la mano.

Allende murió en un intercambio de disparos con esa patrulla. Luego todos los oficiales en un rito de casta, dispararon sobre el cuerpo. Por último un oficial le destrozó la cara con la culata del fusil.

La foto existe: la hizo el fotógrafo Juan Enrique Lira, del periódico El Mercurio, el único a quien se permitió retratar el cadáver. Estaba tan desfigurado, que la Sra. Hortensia Allende, su esposa, le mostraron el cuerpo en el ataúd, pero no permitieron que le descubriera la cara.

Había cumplido 64 en el julio anterior y era un Leo perfecto: tenaz, decidido e imprevisible.

Lo que piensa Allende sólo lo sabe Allende, me había dicho uno de sus ministros. Amaba la vida, amaba las flores y los perros, y era de una galantería un poco a la antigua, con esquela perfumadas y encuentros furtivos.

Su virtud mayor fue la consecuencia, pero el destino le deparó la rara y trágica grandeza de morir defendiendo a bala el mamarracho anacrónico del derecho burgués, defendiendo una Corte Suprema de Justicia que lo había repudiado y había de legitimar a sus asesinos, defendiendo un Congreso miserable que lo había declarado ilegítimo pero que había de sucumbir complacido ante la voluntad de los usurpadores, defendiendo la voluntad de los partidos de la oposición que habían vendido su alma al fascismo, defendiendo toda la parafernalia apolillada de un sistema de mierda que el se había propuesto aniquilar sin disparar un tiro.

El drama ocurrió en Chile, para mal de los chilenos, pero ha de pasar a la historia como algo que nos sucedió sin remedio a todos los hombres de este tiempo, que se quedó en nuestras vidas para siempre.


Nuestro 11 de Septiembre: Imágenes inéditas de Salvador Allende en el rescate de los sobrevivientes de la guerrilla del Che.


Cubadebate, KADILLAK89 y BRAZOSROJOS les ofrecen en exclusiva un fragmento del documental de la realizadora cubana Ania Ortega, La Habana-Arica-Magallanes, que relata en voz de dos guerrilleros cubanos, la participación de Salvador Allende en el rescate de un grupo de sobrevivientes de la guerrilla del Che en 1968. Incluye imágenes inéditas de este hecho donde aparece el Presidente chileno, muerto en La Moneda un día como hoy de 1973 durante el golpe de Estado encabezado por Augusto Pinochet con el apoyo de los Estados Unidos.





También, usted puede ver otro fragmento del documental donde varias personalidades de la vida política chilena y familiares del Presidente Allende valoran los mil días de gobierno del líder de la Unidad Popular.





EL RESCATE DE LOS GUERRILLEROS.


El 10 de octubre de 1967 el periodismo internacional despachaba con urgencia las primeras imágenes del cadáver del líder guerrillero Ernesto Che Guevara captadas en el pueblito de La Higuera, en el centro sur de Bolivia y que provocarían revuelo mundial.

El líder socialista chileno de la época, el posterior presidente Salvador Allende –derrocado el 11 de septiembre de 1973 por un golpe de Estado encabezado por Augusto Pinochet-, tuvo una actuación clave en el silencioso rescate de tres de los guerrilleros cubanos que lucharon junto al Che, cuando eran perseguidos por los militares bolivianos para ser “ajusticiados”.

Mientras se abría la discusión política internacional en torno a la consecuencia de la muerte del Che y las grandes empresas periodísticas ofrecían a sus captores una bolsa millonaria de dólares para publicar el diario de campaña que Guevara escribió día a día durante su lucha en Bolivia, los soldados bolivianos y agentes extranjeros prosiguieron una poca conocida cacería de los sobrevivientes de la columna de guerrilleros que operaron en esa inhóspita región sudamericana.

Entre el grupo que hábilmente huía entre cerro, llanos y montañas, había tres cubanos: Harry Villegas, más conocido por su nombre político de “Pombo”, Leonardo Tamayo, con el apodo de “Urbano”, y Daniel Alarcón, alias “Benigno”, quien luego traicionara al Che y a sus ideales.

Las primeras noticias que surgieron y que indicaron que había supervivientes cubanos entre los guerrilleros la entregó el propio Presidente boliviano, general René Barrientos, que en enero de 1968, tres meses después de la muerte de Guevara, aseguró que mataría a los restantes compañeros del Che.

Por esos mismos meses, varios personajes de la política chilena, entre ellos el presidente del Senado, el socialista Salvador Allende, se transformaba en el principal protagonista del silencioso operativo de rescate de los insurgentes cubanos perseguidos a muerte por las fuerzas militares.

El periodista chileno, Elmo Catalán Aviles, que tiempo después se enroló en Bolivia en las guerrillas (después de Guevara), muriendo allí, se convirtió en el factor clave para conversar de la delicada situación con Salvador Allende, que desde el primer instante se mostró resuelto a ayudar a los cubanos perseguidos.

Allende había conocido al Che Guevara cuando realizó un viaje a La Habana en 1960 y siempre manifestó su gran admiración por el guerrillero. Además, el Che, siendo ministro de Industria le obsequió su libro ”Guerra de guerrillas: un método”, con una dedicatoria que decía: ”A Salvador que, por otros medios, busca el mismo objetivo”.

Elmo Catalán, Allende y el Partido Comunista de Chile establecieron una agenda con fecha y el punto de encuentro con los tres guerrilleros cubanos en el Altiplano chileno.

Pero, cuando el 17 de febrero de 1968 los tres guerrilleros ingresaron en forma clandestina a Chile, para su tremenda sorpresa nadie lo esperaba en el lugar designado.

La razón: el llamado fenómeno climático“invierno boliviano” se descargó con tal violencia, que los dos hombres de contacto chileno no lograron llegar al punto de encuentro. Peor aún, ambos fueron detenidos por una patrulla de carabineros (policías) chilenos que los creyó contrabandistas y los encerró en un calabozo del retén más cercano.

El 22 de febrero de 1968 los cubanos pidieron asilo político, poniendo en una incómoda situación al gobierno del democristiano Eduardo Frei Montalva. Unos días antes, el operativo de rescate se había filtrado en forma de fuerte rumor en Santiago. Mientras tanto, varios dirigentes de la oposición de izquierda, encabezados por Salvador Allende, se entrevistaron en el Palacio de La Moneda, con el Ministro del Interior demócratacristiano Edmundo Pérez, para exigirle garantías de seguridad para los guerrilleros cubanos.

Finalmente, el gobierno de Eduardo Frei decidió expulsarlos de Chile, facilitando así su retorno a La Habana.

La salida de los cubanos fue planificada minuciosamente por Salvador Allende que informó al embajador cubano en Paris, Baudilio Castellanos, que Chile los dejaría en Tahití. El propio presidente del Senador chileno se embarcó con ellos en un avión LAN rumbo a la isla francesa.

“Es lo menos que puedo hacer en memoria de Guevara”, dijo Salvador Allende al periodista chileno Hernán Uribe, que recuerda este episodio en su libro “El Che: Rescate de un diario”.

Dos días después, los tres guerrilleros cubanos se encontraban nuevamente en el punto donde toda la historia había comenzado junto al líder revolucionario Ernesto Che Guevara: La Habana, Cuba.



Galeria Fotografica Salvador Allende, Chile.


Más información sobre Salvador Allende y el golpe del septiembre 11, 1973 en (pega en la imagen).